|
Una vuelta por el macizo
El macizo de Garraf es un espacio natural de gran interés, tanto por su riqueza natural como por su singularidad.
La climatología y la situación geográfica caracterizan al macizo como una frontera bioclimática. De esta manera, podemos encontrar, habitando a pocos metros de distancia, especies vegetales típicas de Europa central y otras de origen africano. Especies como el acebuche, el algarrobo y el palmito, tienen su límite de distribución meridional aquí. Igual o más curiosas son las formaciones geológicas del Garraf. Desde los valles más sombríos, de origen paleozoico, hasta las cimas redondeadas del macizo cárstico, las rocas nos explican una historia que empezó hace más de 400 millones de años.
#### SALTO DE PÁGINA ####
Cerca del río Llobregat el relieve es más suave, con colinas oscurecidas por el bosque; justo después, una serie de acantilados y de roquedales rojizos constituyen una especie de escalón que, en dirección prácticamente paralela al río, atraviesa el macizo desde el inicio del delta hasta la depresión prelitoral; y en las cimas más elevadas y, con creces, la mayor extensión en el macizo, los colores blanquecinos delatan la presencia de la roca caliza. Los colores negro, rojo y blanco del Garraf nos muestran pues, la existencia de tres grandes litologías que también están relacionadas con el relieve en función de su antigüedad, resistencia a la erosión y vida geológica. Esta zonación geológica derivaría en unos suelos muy diferentes que determinarían fuertemente el paisaje vegetal.
#### SALTO DE PÁGINA ####
Los suelos profundos del Garraf negro permiten el crecimiento de bosques de pinos y encinas donde, según la zona, los acompañan árboles propios de ambientes más frescos y húmedos, como el roble, el olmo o el serbal.
El terreno lleno de acantilados y con suelos finos del Garraf rojo presenta una maquia de brezos y madroños, formación densa de unos dos metros de altura, con especies que prefieren suelos sin calcio. En los grandes taludes del macizo encontrmos nidos de especies tan amenazadas como el águila perdicera, el búho real o el halcón peregrino. Entre los fragmentos desmenuzados de roca caliza del Garraf blanco, encontramos una pequeña fracción de suelo que la ocupa una maquia de lentisco i palmito.
|