El Garraf Negro


Desde Viladecans hasta Martorell, bordeando el valle del Llobregat, se extiende el que denominamos Garraf negro, formado por rocas del paleozoico de entre 438 y 286 millones de años. Estas rocas se formaron en un ambiente marino donde se fueron depositando materiales, hasta que por efecto del aumento de la presión y de la temperatura se transformaron en rocas de estructura laminar que se exfolian (esquistos y pizarras). Entre estas capas hay  vetas de la famosa variscita que se extraía de las minas prehistóricas de Gavà. También hay que destacar la importante presencia de hierro, que incluso ha dado lugar a topónimos como la sierra de las Ferreras o la fuente del Hierro.

Las cumbres más destacadas, aunque suaves, son el cerro de Sant Ramon (288 m) y el de Miramar (232 m).

 

A lo largo del paleozoico, Cataluña se encontraba sumergida bajo el mar. A mediados de esta era, durante el siluriano (438-408 millones de años), estos mares se empezaron a poblar con gran variedad de organismos, graptólitos, praderas de lirios de mar, y por los fondos fangosos se movían tornillos marinos y trilobitos, uno de los artrópodos más primitivos que se conocen. Este mar fue perdiendo profundidad durante el devoniano (408-360 Mi) hasta emerger el territorio durante el carbonífero (360-286 Mi). Debido al cambio climático de finales del permiano (286-248 Mi) se produjo la mayor extinción masiva de la historia de la tierra, que comportó la desaparición del 96% de las especies de aquel momento. Y hoy, en el Garraf negro, tenemos un registro fósil que lo evidencia.

Una fuerte pendiente,  la roca alterable, una buena proporción de arcillas y limos y una retención de agua suficiente hacen que haya suelos más fértiles que permiten que se instalen bosques en el Garraf negro. En principio era zona de encinas, pero el hombre, que busca las zonas más fértiles y los incendios han hecho que ahora muchos hayan sido sustituidos por pinares.

 

El bosque mediterráneo por excelencia, está presidido por la encina (Quercus ilex) y tiene un sotobosque muy denso de arbustos y desfiladeros, pero dónde escasean las hierbas.

Las especies acompañantes más características de la encina son, según la zona, el roble, el pino, el madroño o la barbadija. En los valles más húmedos podemos encontrar, incluso, algún lugar con avellanos, como el Fondo del Lodazal.

Agenda

Exposició “Històries paral·leles. 1917-2017. Roca a Gavà i Viladecans”

Museu de Gavà
Del 10-5-2017 a 28-8-2017
De dimarts a divendres de 9.30 a 13 h i de 17 a 20 h; dissabtes d’11 a 14 h i de 17 a 20 h; diumenges i festius d’11 a 14 h.
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